lunes, 18 de julio de 2011

4ª carencia: la elección de centro.

 
(imagen de freedigitalphotos.net autor:graur razvan ionut)

 Ésta carencia es simple de enunciar: no existe la elección.
Es mentira.

No es verdad que las familias puedan elegir libremente, entre todas las opciones a su alcance -sea éste el que sea-, el centro escolar al que sus hijos asistirán.  Las posibilidades de elección se limitan a entregar una solicitud en alguno de los centros que están más o menos cerca de casa.

A veces, incluso, se da la paradoja de que el centro que elegirías está en la acera de enfrente de la de tu casa, pero... ¡oh! el tiralíneas del Departamento o Ayuntamiento de turno la ha situado en otra "zona". Ya está. Ya no lo puedes elegir.

O sí. Por poder... Pero la mayoría de familias consiguen sus "puntos" (¿se les podría llamar cupones?) por tener el domicilio en la zona del colegio de su interés. Así que, si no eres de la "zona", quedarás relegado a las últimas posiciones y posiblemente tu hijo no tendrá acceso. Por supuesto que en la segunda opción aún quedará más excluido (ya que tienen prioridad los que marcaron el colegio como 1ª opción).

Y acabarás enviando a tu hijo cada día, durante años, al centro que el Ayuntamiento o el Departamento haya decidido, tal vez incluso en la otra punta de tu municipio.

Así funciona esto. Y no hay más. Y esto no es "libre elección de centro".

Pocas veces, una familia que no ha elegido "su" centro, se sentirá implicada en el sistema, propuestas y metodologías ofrecidas por el colegio -aquél que nunca eligieron- .

¿Los padres y madres, pagadores de impuestos todos ellos, no deberían de poder escoger realmente el colegio de sus hijos?

Las empresas cada vez dan más importancia a las opiniones de sus clientes. La administración educativa, no.

¿No sería un sistema de evaluación apto el número de familias interesadas en un mismo colegio? Ya se sabría, por ejemplo, dónde aportar recursos porque los clientes así lo estarían demandando.

¿Y qué hacer en el caso de centros con plazas vacantes porque tienen menos solicitudes que plazas? ¿No sería éste otro buen indicador? ¿Que qué se podría hacer con este indicador?  Asignar los mejores recursos -humanos y económicos- para reconducir a ese centro a la excelencia (o a algo parecido).

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